¡Hola amigos de Intereuropa!

Aquí hay una foto tomada ayer en el Museo Taurino de Valencia.

¿Os ha gustado la visita? ¿Sabéis que la Corrida de Toros española tiene sus raíces en la cultura grecolatina, introducida en España durante el proceso de romanización, y que se difundió mayoritariamente durante el siglo XVII?

Lo que es muy interesante es la simbología escondida en su ritual. Aunque sólo se considere como una lucha entre el hombre y el toro o como un espectáculo de muerte, en realidad la corrida es un sacrificio con sentido antropológico y religioso. De hecho, a través de la muerte del toro, la corrida reafirma el orden entre los hombres y su sociedad, porque el torero que consigue matar el toro celebra sus virtudes masculinas: agresión, coraje, fortaleza, empuje, nobleza. Por esta razón, la corrida tiene también un significado sexista.

Por otro lado, si se considera el valor religioso, los trajes dorados que llevan los toreros y el color casi siempre negro del toro simbolizan la lucha entre la luz y la tiniebla, el bien y el mal: la muerte del toro reafirma la victoria de Dios sobre los males en el mundo.

Hoy en día, hay opiniones diferentes sobre la corrida, porque algunos la consideran sólo un espectáculo de crueldad y maltrato.

 

¿Cuál es vuestra opinión?

 

Para inspiraros, os dejamos lo que opinó el escritor José Ortega y Gasset:

 

«Afirmo de la manera más taxativa que no puede comprender bien la Historia de España, desde 1650 hasta hoy, quien no se haya cimentado con rigorosa construcción la historia de las corridas de toros en el sentido estricto del término, no de la fiesta de toros que, más o menos vagamente, ha existido en la Península desde hace tres milenios, sino lo que nosotros actualmente llamamos con ese nombre. La historia de las corridas de toros revela algunos de los secretos más recónditos de la vida nacional española durante casi tres siglos. Y no se trata de vagas apreciaciones, sino que, de otro modo, no se puede definir con precisión la peculiar estructura social de nuestro pueblo durante esos siglos, estructura social que es, en muy importantes órdenes, estrictamente inversa de la normal en las otras naciones de Europa.»

 

 

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